Vender nuestro barco

Cruiser Rampage 28 Fly

 

Vender un barco requiere, sobre todo, objetividad.

Es decir, exactamente lo mismo que se requiere para comprarlo.

Sí, ya sabemos lo que nos costó; lo que invertimos en mejoras y mantenimiento y –lo que es más importante- la tremenda ilusión que nos supuso y el gran amor que le tenemos por los buenos ratos vividos y por lo que ha significado para nosotros. Casi, casi, incalculable, ¿verdad?

Pero amigos, ese valor incalculable no tiene mucho que ver con la realidad de las cosas. Ni con la economía, ni con el mercado…

Convendrá, pues, tener las ideas claras. Convendrá hacer un ejercicio de objetividad para separar el grano de la paja. Para que no nos confundamos pretendiendo que el comprador interprete todos y cada uno de los sentimientos que nos embargan y que nos han acompañado. Convendrá afinar y hacer un planteamiento empático: hay que ponerse en la piel del posible comprador. Ese es el comienzo adecuado. El que nos llevará por el camino correcto.

Y una vez lo anterior esté claro, el camino se despeja enormemente porque ahora la venta dependerá únicamente de factores objetivos. Interesará que el posible comprador vea las características diferenciales de nuestra oferta. Que compruebe que la relación precio, antigüedad, tamaño, estado de conservación, equipamiento y mejoras, es imbatible. En ese proceso la ayuda de un intermediario profesional será muy conveniente.

Ese es el camino para vender un barco

¿Quién se ocupa de la venta? ¿Es mejor venderlo directamente o que se ocupe un broker profesional? Desde aquí decimos que es mejor utilizar un intermediario que ocuparse directamente. Muchos armadores consideran lo contrario y no tienen en cuenta que su capacidad de comunicación nunca será igual a la de un broker. Aunque recurran a Portales náuticos reconocidos estarán inmersos en un enjambre de anuncios similares en los que la discriminación es difícil. Además, deberá estar disponible para las llamadas de consulta a todas horas, algunas de ellas –créannos- en horarios increíbles por intempestivos. Un broker lo sabe y lo tiene en cuenta, obrando en consecuencia. Tiene además la capacidad de multiplicar la exposición de la oferta por canales mucho más amplios que los disponibles para el particular vendedor.

En cualquier caso, no hay que cerrarse ante ningún canal de venta. Nuestro consejo es que mientras más, mejor, siempre que no haya un compromiso de exclusividad, que nosotros no recomendamos. Si utilizamos una sola vía estamos limitando nuestras posibilidades. No perdemos nada por ampliarlas.

 

No te pierdas el próximo post:  “Si queremos vender, ayudemos a conseguirlo”

 

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